El fracaso escolar es una de las realidades sociales que más preocupa a la sociedad española. Los informes indican que constituye el doble de la media europea. La Unión Europea está aplicando estrategias como “Europa 2020” para reducir la tasa de abandono escolar para que se sitúe por debajo del 10%. Sin embargo, a España le falta mucho para que aquella estrategia pudiera resultar satisfactoria.
Para analizar qué falla en el sistema educativo español, cómo repercute en los afectados o qué importancia tiene la evaluación en todo ello, “Para todos La 2” abre una mesa de debate con profesionales de la educación provenientes de distintos ámbitos, para aportar diferentes puntos de vista. Dicha mesa está constituida por Julio Carabaña, Catedrático de Sociología de la Educación en la Universidad Complutense de Madrid; Joan Doménech, Maestro de Primaria, Director del CEIP Fructuós Gelabert de Barcelona y autor del libro Elogio de la educación lenta; y Bernabé Tierno Jiménez, Psicólogo y Pedagogo, autor de numerosas obras sobre el éxito escolar y la educación. Sus aportaciones resultan muy interesantes en la medida que nos permiten ver el fracaso escolar desde la perspectiva de la Sociología, la Docencia y la Psicología, respectivamente.
Tierno Jiménez, aporta una mirada psicológica al fenómeno del fracaso escolar que, desde su punto de vista, es el resultado de las actitudes en lugar de las habilidades de los estudiantes. Opina que el problema radica en la falta de exigencia en la educación de aquéllos, especialmente en el hogar; y la carencia de buenos referentes sociales en los medios de comunicación. De este modo, propone la inteligencia emocional como la respuesta más adecuada a este problema; es decir, educar en la voluntad, la autodisciplina y el esfuerzo, además de crear un ambiente de responsabilidad. Por otra parte, incide en que es necesario intentar que el estudiante sea atendido por profesionales, invertir en formación del profesorado y promover una enseñanza individualizada con profesores motivadores que desarrollen las potencialidades de sus alumnos.
Doménech cree que, más allá de la crisis de la exigencia, el principal factor del fracaso escolar es la desconexión que existe entre los principales problemas y dilemas que plantea la sociedad actual y lo que la escuela ofrece a los estudiantes. Atribuye también parte del problema al sistema de evaluación, que sólo tiene en cuenta los resultados finales en lugar del proceso de aprendizaje del alumno a nivel personal, intelectual y profesional. En su opinión, los factores emocionales son determinantes como estrategias de aprendizaje.
Carabaña aporta una mirada sociológica al problema que se aborda el debate. A diferencia de los anteriores, cree que esa “crisis del esfuerzo” poco tiene que ver en el fracaso escolar, sino que éste es una consecuencia de la LOGSE. Como solución, propone eliminar la barrera impuesta por la LOGSE y crear escuelas adecuadas para los alumnos que abandonan entre los 12 y 18 años, así como eliminar el “fracaso escolar”c como concepto puesto que genera etiquetas y como medidor sociológico. Coincide con Doménech en que la evaluación final es un grave problema, y con Tierno Jiménez en que es necesario estimular a cada alumno y extraer lo mejor de él. Es decir, debe evaluarse al alumno según sus posibilidades y no de acuerdo a una barrera externa impuesta.
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